# PECADOS IMPERDONABLES

Hubo una época en que estar a la moda podía significar caminar peor.

A principios del siglo XX apareció la llamada hobble skirt: una falda elegante, estrecha y tan cerrada en la parte inferior que obligaba a dar pasos pequeños.

Y, sin embargo, se puso de moda.

Eso es lo que me interesa.

No la falda.

La facilidad con la que algo puede parecernos deseable simplemente porque, en ese momento, todos hemos decidido que lo es.

Hoy la miramos y pensamos:

—¿De verdad alguien aceptaba vestirse así?

Probablemente dentro de cien años alguien observará alguna de nuestras fotografías y formulará exactamente la misma pregunta.

Porque la moda tiene una capacidad extraordinaria: normaliza lo extraño mientras lo estamos viviendo.

A veces sacrificamos comodidad.

Otras veces proporción.

Dinero.

Movimiento

Incluso aquello que realmente nos favorece.

Y casi nunca pensamos: “Estoy haciendo algo absurdo.”

Pensamos: “Esto es lo que se usa.”

No creo que haya que desconfiar de la moda. Pero sí creo que conviene conservar una pequeña distancia entre la tendencia y nosotros.

La suficiente para preguntarnos:

¿me gusta porque realmente funciona en mí o porque ya me acostumbré a verlo en todas partes?

Porque reconocer una mala moda cuando han pasado cien años es muy sencillo.

Lo difícil es reconocerla ….mientras todavía está de moda.

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