“¡QUE PASE EL DESGRACIADO!”
Quienes hemos escuchado alguna vez esa frase sabemos inmediatamente de quién hablamos.
Esta vez, sin embargo, el “culpable” no es una persona.
Es el color.
Tomé una misma imagen y modifiqué únicamente la dirección cromática: cabello y maquillaje más suaves, cálidos y menos contrastantes.
La intención no es decir que Laura Bozzo deba verse de una manera determinada ni diagnosticar su colorimetría desde una fotografía. Eso requeriría un análisis presencial y condiciones controladas.
El ejercicio es mucho más sencillo:
observar cuánto puede cambiar nuestra percepción de un rostro cuando cambia el color que lo rodea.
Los rasgos siguen siendo los mismos.
La expresión es la misma.
La persona es la misma.
Pero en una versión vemos primero el maquillaje y el cabello; en la otra, la intención es permitir que el rostro recupere protagonismo.
Y ahí aparece una de las cosas que más me interesan de la colorimetría:
no pretende cambiarte.
Pretende encontrar colores que trabajen contigo en lugar de competir contigo.
Así que, tomando prestada la frase del programa:
“¡Que pase el desgraciado… que no ha revisado la colorimetría!”
Con cariño, humor y muchísimo respeto.
Imagen intervenida con fines ilustrativos. No constituye un diagnóstico de colorimetría personal de la persona retratada.
CONOCER LA PROPUESTA
Si este relato despertó tu curiosidad sobre la forma en que analizo la imagen, puedes conocer el enfoque completo de la asesoría.