AMIGA, DATE CUENTA… ¿Y SI ESE RUBIO NO ES PARA TI?

Había llevado el cabello rubio durante tanto tiempo que ya no parecía una elección.

Parecía parte de su identidad.

Por eso, cuando durante su estudio de colorimetría apareció una posibilidad completamente distinta, el problema no fue verla. Fue imaginarse sin el rubio.

Durante su asesoría de colorimetría, que hicimos online, empezamos a comparar distintas posibilidades mediante montajes: tonos cálidos, fríos, claros, oscuros.

Y apareció algo que ella no esperaba.

El rubio cálido que había llevado durante años no era necesariamente el que mejor acompañaba su rostro.

Cuando probábamos digitalmente tonos más oscuros y fríos, la diferencia era evidente.

La piel se veía más uniforme. La textura llamaba menos la atención.

Los ojos adquirían más presencia. El rostro parecía recuperar protagonismo.

Ella lo veía.

Pero verlo no significa estar lista para hacerlo.

Y eso también forma parte de una asesoría.

No se trata de convencer. Ni de imponer.

Se trata de mostrar con claridad qué efecto produce cada decisión y dejar que la persona haga algo con esa información cuando esté preparada.

Pasaron unos meses.

Después me compartió fotografías de su cambio.

Tras tantos años de aclarar el cabello, el primer resultado no llegó de inmediato al tono que habíamos visto como más favorable: quedó todavía en un rubio oscuro.

Pero había comenzado la transición. Han pasado alrededor de cinco años.

No hemos vuelto a hablar . Sin embargo, de vez en cuando veo su fotografía de perfil.

Y ahí sigue:

con una dirección de color mucho más oscura y cercana a aquella que había descubierto durante su estudio.

Eso me recuerda algo que escuchamos muchísimo:

“Pero si siempre lo he usado así.”

Siempre rubia.

Siempre de negro.

Siempre con ese maquillaje.

Siempre con ese color.

Y a veces confundimos permanencia con acierto.

Pero repetir una elección durante años sólo demuestra una cosa:

que llevamos años repitiéndola.

No necesariamente que sea la que más nos favorece.

A veces no defendemos un color.

Defendemos la imagen en la que aprendimos a reconocernos.

Y por eso algunos cambios necesitan tiempo.

Primero los vemos.

Después los entendemos.

Y sólo entonces, si estamos listas,

nos permitimos probar una versión distinta de nosotras mismas.

CONOCER LA PROPUESTA

Si este relato despertó tu curiosidad sobre la forma en que analizo la imagen, puedes conocer el enfoque completo de la asesoría.

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¿Y SI ME LOS REGRESAS?